falta sin nombrarla, cada vez que llama “carácter” a la crueldad, cada vez que confunde amor con sacrificio obligatorio.
Lo que sí sé es esto: hay traiciones que no comienzan cuando alguien te demanda.
Comienzan mucho antes, en pequeños ensayos que uno acepta por costumbre.
La demanda solo fue el día en que dejaron de disimular.
Y mi defensa fue el día en que yo también dejé de hacerlo.